Selección de poemas de Santiago Montobbio castellano/holandés en traducción de Klaas Wijnsma (Revue d’art et littérature, Musique)

Klaas Wijnsma y Santiago Montobbio


RAL'M (Revue d’art et littérature, Musique)  ha publicado una selección de poemas de Santiago Montobbio en castellano y holandés, traducidos a esta lengua por Klaas Wijnsma. 

Puede accederse a la portada de esta selección bilingüe aquí.

Directamente a los poemas, aquí.

Lluís Ribas y Santiago Montobbio: Retratos sin nombre

Lluís Ribas. Retrato (11 oct 1967)

En mayo 2013 el artista Lluís Ribas presentó en su galería la exposición Retratos sin nombre. Santiago Montobbio visitó la muestra y escribió un texto sobre esta experiencia, que el artista ha publicado en su web, www.lluisribas.net , sitio que es apoyado por el Institut de les Indústries Culturals de la Generalitat de Catalunya.

Lluís Ribas y Santiago Montobbio han realizado varias colaboraciones en un diálogo enriquecido de pintura y poesía. En esta ocasión y espontáneamente, el poeta brindó al pintor un texto -Santiago Montobbio: RETRATOS SIN NOMBRE-  que refleja la relación entre arte y vida con motivo de la inauguración de su exposición.

Todo lo que ahí ocurre, el encuentro humano, la presentación del pintor, las preguntas del público, la actividad de los reporteros, la presencia de los cuadros, la evolución de un lenguaje plástico, las motivaciones del artista,  es reflejado por Santiago Montobbio en el espejo certero de su palabra.

Lluís Ribas y Santiago Montobbio. Foto: Anna Xalabarder




Notas de Luce López-Baralt sobre la poesía de Santiago Montobbio

Foto: Anna Xalabarder

LUCE LÓPEZ-BARALT

NOTAS SOBRE LA POESÍA DE SANTIAGO MONTOBBIO

Querido Santiago: Antes que nada, perdóname la tardanza en contestar tu generoso envío: mi vida es una sucesión febril de viajes y de libros: gozosos, sí, pero no me dejan tiempo para casi nada. He leído puntualmente tu poesía –eres un auténtico poeta- y he podido ver cómo te vas quintaesenciando en tus últimas obras. Sin abjurar de tu vacío existencial –ese insomnio que es “rastro del infierno”- veo que vas diciendo tus penas vitales con redoblada originalidad: “en clave de insomnio/ te regalo un miedo”. ¡Excelente sorpresa poética que no tarda en sacudir al lector! Al final de “Sobre las hojas secas” hay un regusto a la nada que está muy logrado. En poemas logrados como “Chitón” y “Las ciudades” vuelves a articular de manera novedosa lo dicho, con su audaz mezcla de lenguaje sublime y prosaico.

Doy la bienvenida a tus versos autorreferenciales: ¡”la poesía es un fondo de agua marina”, donde “tirita el nombre”! El Poema IV de esa colección, con la imagen del hombre en busca de alba, me evoca fuertemente al místico Raimundo Lulio. Tus versos se van quintaesenciando en aire, bien que sea triste: allí está Dios, y no se ve, mientras la “muerte es un lugar sin aire”. Entreveo un diálogo silente con Fray Luis y con Jorge Guillén. Cantas al verso interminable con palabras inolvidables: “En el poema/ pervive el misterio. El poema/ nunca acaba ni termina de decirse”. Amén.

Te felicito y te animo a seguir el camino tras tu largo silencio poético: a mi amado amigo Pepe Hierro le pasó exactamente igual, pero tras los 20 años callados vinieron sus mejores versos. Aquí va como adjunto un texto reciente sobre San Juan de la Cruz, que tiene que ver precisamente sobre el silencio.

Dime si recibes estas breves notas, que van con mis mejores deseos de Navidad y con un fuerte abrazo,

Luce

San Juan de Puerto Rico, 28 de diciembre de 2011

Fuente: Babab.com Revista de Cultura

Sólo un nombre podría llevar la dedicatoria, en holandés. Traducción y voz de Klaas Wijnsma


SLECHTS ÉÉN NAAM ZOU IN DE OPDRACHT KUNNEN PRIJKEN

Het was vrijwel als enige op zondag open en ik vermoed dat we
daarom zo’n onnoemelijk aantal middagen hebben doorgebracht
in het stedelijk aquarium dat ze nu aan het slopen zijn,
en ik herinner me dat we zodra we binnen waren
oom Alfons gingen begroeten die in een karper was veranderd,
die aardige karper die zó op hem leek dat we dachten
dat hij ons dan ook wel herkennen moest.
Het was een rare tijd waar ik het nu over heb
– de moderne variant van parkeergarages
die ze geloof ik crèches noemen
was nog niet uitgevonden – en als ik moeite deed
zou ik van morgens en middagen een gedetailleerde kaart kunnen schetsen
– de kathedraal en de promenades, de kerst- en de boekenmarkt,
parken bij de autosnelweg en botsautootjes
of eindeloze musea: straten, rozen en schilderijen,
die waarschijnlijk mooier, maar ook
ietsje saaier dan die karper zijn –.
Maar dat interesseert me niet en dus doe ik geen moeite.
Want veel erger zijn de helse dagelijkse kleinigheden
die spatten maken op wat men een gezinsleven noemt,
om altijd maar als woeste jager verborgen thuis te zitten,
en de onverdraaglijk stompzinnige en hysterische rituelen
die ik om in leven te blijven
innerlijk al snel moest leren ontvluchten,
waar ik vaak aan denken moet en wat me altijd doet bedenken
dat er wellicht geen bovenmenselijker manier bestaat om de hemel te verwerven
noch een gewichtiger taak dan de schone taak van het moederschap,
en ook dat ik, wanneer ik dit bedenk, beter kan zwijgen
als ik niet wil eindigen de een na de andere aanstellerij te debiteren
en vooral niet in de overtuiging dat als het me ooit lukt
in een schilderij, een halve pagina of een andere
onmogelijke vorm van muziek of tijd
een zweem van mijn verwoeste leven weer te geven
er slechts één naam in de opdracht zou kunnen prijken.


SÓLO UN NOMBRE PODRÍA LLEVAR LA DEDICATORIA

Supongo que por ser casi lo único que estaba abierto los domingos
en el acuario municipal que están estos días derribando
habíamos pasado no sé qué desmesurado número tardes,
y recuerdo cómo sólo llegar nos dirigíamos
a saludar a tío Alfonso convertido en un besugo,
aquel besugo afable, exacto a él y que creíamos
que a la fuerza tenía ya que conocernos.
El tiempo del que hablo era entonces tan extraño
que aún no se habían inventado
esas modernas variantes de los parkings
que creo que se llaman guarderías, y si me esforzara
podría de mañanas y tardes trazar una prolija geografía
-la catedral y los paseos, la feria de belenes y de libros,
jardines cerca de las autopistas o autos de choque
o museos infinitos: calles, rosas y cuadros
probablemente más hermosos pero también
un poquitín más aburridos que el besugo-.
Pero no me interesa y entonces no me esfuerzo.
Porque más que eso son los pequeños y diarios infiernos
que salpican lo que se dice una vida de familia,
ese modo de estar siempre un cazador oculto y fiero en casa
y los insoportables ritos de la estupidez y de la histeria
de los que muy pronto tuve que aprender
a huir íntimamente, para seguir viviendo,
lo que siempre recuerdo y lo que me hace pensar siempre
que puede no haber modo más titánico de ganarse a pulso el cielo
ni oficio más gravoso que el buen oficio de ser madre
y pensar también que cuando pienso eso mejor es que me calle
si no quiero acabar enhebrando una con otra las cursilerías
y más que nada estar convencido de que si algún día consiguiera
cifrar en un cuadro, en media página o en cualquier otra
imposible forma del tiempo o de la música
alguna sombra de mi despedazada vida
sólo un nombre podría llevar la dedicatoria.

(C) Santiago Montobbio
(C) Traducción: Klaas Wijnsma




Escena, en holandés. Traducción y voz de Klaas Wijnsma



TAFEREEL

Wij wachtten op ruiters, wiens ruiters wisten we niet,
niemands ruiters misschien. Iemand moest ruiters sturen,
hadden ze ons gezegd, daarom wachtten we. Zweren verzachtend
met verbanden van stilte
doodden we de tijd. Zo
wachtten we op ruiters. Maar
wachten doen we niet meer. Want daarmee
is het leven ons ontglipt, ze kunnen
erom lachen, om dit tafereel.
                                           Het was
allemaal bedrog.



ESCENA

Nosotros esperábamos jinetes, jinetes no sabíamos de quién,
jinetes quizá de nadie. Alguien tenía que enviar jinetes,
eso nos dijeron, por eso los esperábamos. En calmar llagas
con vendas de silencio
matábamos el tiempo. Así
esperábamos jinetes. Pero
ya no esperamos. Porque en esto
se nos fue la vida, pueden
reírse, en esta escena.
                                  Todo
era un engaño.





Santiago Montobbio: Sólo la derrota puede llegar a tener forma de plaza

Foto: Anna Xalabarder

El ciclo "Altaveu de les cultures" en la sede de Amics de la UNESCO de Barcelona fue oportunidad para que el 24 de octubre pasado Santiago Montobbio participara con su visión sobre el hombre y la muerte, a través de una conferencia titulada "Sólo la derrota puede llegar a tener forma de plaza". 

Santiago acostumbra sumergirse por completo en alguno de los grandes temas humanos para los que es convocado. La agudeza de su mirada poética permite a sus lectores o escuchas introducirse con él a esas profundidades donde resplandecen los sentidos. Nuestra civilización pretende convencer al ser humano de que el mundo en el que se compran autos y electrónicos, se va de vacaciones a alguna playa y se miran películas, es necesariamente un mundo feliz. Pero la gente sigue sintiendo desolación y desazones para las que no existen ni prescripciones ni píldoras. Y entonces llega la poesía de Santiago o Santiago con su poesía, para decir muy suavemente que la vida es también las sombras o el dolor o la pena, la noche y el silencio. Que la vida es también la muerte. Y que vivir acaba en nada...

Estas noticias de condición humana fueron vertidas por Santiago en su conferencia "Solo la derrota puede llegar a tener forma de plaza", título surgido de su propia producción poética y cuyo sentido va develando a lo largo de su discurso. ¿Cómo puede reaccionar un auditorio, cómo puede responder un lector cuando a propósito de su poema "El teólogo disidente" Santiago dice: No hay muerte porque la vida ya es la muerte... si a esas alturas del discurso y de la lectura ya auditorio y lectores saben que no se trata solamente de literatura, de letras dibujadas en una página o pantalla, sino de vida, vida que estamos viviendo al escuchar y al leer?

Jugador leal, el poeta lo advierte desde el principio de esta conferencia sobre el hombre y la muerte, sobre Santiago Montobbio y la muerte:


"Mal escrito. Falta vida” es un verso de Jorge Guillén que me llamó la atención cuando lo leí por primera vez en la adolescencia, y porque sentí que era un verso que encerraba una verdad.


La poesía entonces se trata de la vida. Y de la muerte. Mal escrito si no tiene vida y si no tiene muerte. Santiago Montobbio es convocado a participar en un ciclo de conferencias con un tema, a una reunión de personas con inquietudes de sensibilidad e intelecto y a vuelta de la palabra esa reunión se convierte en la plaza que da título a la charla, porque como él dice, la plaza es un lugar de encuentro. Una plaza es la vida. Y la final plaza es un buen modo de decir la muerte.

Y así nos quedamos, de pie en esa plaza, estremecidos de misterio. De muerte quedamos dichos y en la muerte vivimos. Sólo la derrota puede llegar a tener forma de plaza y la palabra de Santiago Montobbio nos ha conducido al sentido vivo, ineludible y humano de la derrota y de la muerte. 
María García Esperón

La Revista de Cultura Babab ha publicado el texto íntegro de "Sólo la derrota puede llegar a tener forma de plaza". Puede accederse además a un pdf descargable, aquí.
Amics de la UNESCO también facilita la descarga del documento desde su web.

En la tumba de Machado, en Colliure. Santiago lee dos poemas que llevaba
  en el bolsillo y lo recuerdan: Epitafio a Antonio Machado de Pedro Garfias
y Colliure, febrero de Francisco Giner de los Ríos.
Foto: Anna Xalabarder

Por las cornisas de la locura voy, en holandés. Traducción y voz de Klaas Wijnsma



LANGS DE RANDEN VAN DE WAANZIN GA IK
en uitsluitend ik ben het ravijn:
op de gammele weefgetouwen van de dromen
ligt geen stof of schaduw die we nu met moeite
weg zouden kunnen krabben,
op zoek naar redenen
die het leven makkelijker zouden maken,
redenen, spiegels met namen of slechts
een herinnering en een leemte.
Er zijn geen redenen, geen spiegels of silhouetten van meisjes
of van namen. Niets is hier, hier is
niemand. Spaanders van stemmen hoor ik,
van donkere stemmen die met vele zijn maar
die één worden boven dezelfde afgrond:
de dorre leegte van mijn ogen geeft ze naam.



POR LAS CORNISAS DE LA LOCURA VOY
y nada sino yo es el precipicio:
sobre los desvencijados telares de los sueños
no hay polvo ni sombra que pudiéramos
trabajosamente arañar ahora
para encontrar así razones
que la vida hicieran fácil,
razones, espejos con nombres o tan sólo
alguna memoria y algún bache.
No hay razones, espejos o siluetas de muchachas
o de nombres. No hay nada aquí, aquí
no hay nadie. Las virutas de unas voces oigo,
de unas oscuras voces que son muchas pero
que sobre un mismo abismo forman una:
el desierto de mis ojos les da nombre.




Para una teología del insomnio en holandés. Traducción y voz de Klaas Wijnsma




VOOR EEN THEOLOGIE VAN DE SLAPELOOSHEID

Overdag droom ik God zeer grondig
om ’s nachts te kunnen geloven dat hij mij vergeeft.

Uit schuldgevoel dat ik niet gelukkig ben, en nooit ben geweest,
druk ik mijn holle ogen uit en weet maar al te goed
dat niet kunnen slapen een glimp van de hel is.


PARA UNA TEOLOGÍA DEL INSOMNIO

Minuciosamente sueño a Dios durante el día
para por la noche poder creer que me perdona.

Desde la culpa de no ser feliz, de no haberlo sido,
desencuaderno mis ojos huecos y de sobras sé
que no dormir es un rastro del infierno.



Lectura de poemas de Santiago Montobbio en la semaine des langues d’Aubange (LANGU’AUBANGE 2013) el 8 de noviembre de 2013

La revista Traversées, que ha difundido la poesía de Santiago Montobbio desde hace muchos años y las Bibliothèques Comunales d’Aubange, han organizado este 8 de noviembre de 2013 una soirée en la Salle de la “Harpaille” de Clémarais, Aubange, Belgique. En el transcurso de ella se han leído poemas de Santiago en español y francés precedidos de una biografía.

La relación del poeta con Traversées ha sido larga y fructífera. 
En el número 25, de marzo del año 2000, le dedicó un importante dossier, con la traducción de un conjunto de poemas al francés del poeta y crítico literario Paul Mathieu, y que iba precedido de un artículo escrito también por él: “Montobbio, la poésie en marche”. 
Paul Mathieu ha dedicado atención crítica a sus libros, y así publicó un artículo sobre “El anarquista de las bengalas” en el periódico de Luxemburgo “Le Jeudi”, el 11 de mayo de 2006, titulado “Petite anarchie poétique”, y sobre el mismo libro y con el título “Santiago Montobbio: El anarquista de las bengalas” en la histórica revista de Bruselas “Le Mensuel Littéraire et Poétique”, Nº 351, Bruxelles, juin 2007.

Paul Mathieu ha seguido dando a conocer la poesía de Santiago con artículos en el periódico "Le Jeudi" y también en la revista Traversées, y así en el número de septiembre de 2001 publicó un artículo sobre su libro “La poésie est un fond d’eau marine”, publicado en París en Éditions du Cygne en marzo de ese año.

Jean-Luc Breton ha publicado otros artículos dedicados a su poesía y sus libros en Traversées: sobre “Los versos del fantasma”, publicado en México en 2003, en el número 41, hiver 2005-1006,  y sobre “La poesía es un fondo de agua marina” y “Los soles por las noches esparcidos”.
Asimismo, publicó un dossier sobre su poesía en el número 42 de Traversées, Printemps 2006: se abría con el estudio “Santiago Montobbio, scenário multiple”, y proseguía y se completaba con la traducción al francés del artículo publicado en “El Ciervo” en 1990 “Escribir siempre es ciego” y con un conjunto de poemas en su traducción al francés y que luego se incluirían en el libro “Le théologien dissident”; publicado por Éditions Atelier La Feugraie en 2008.

Jean Dif publicó poemas traducidos en francés de “Los soles por las noches esparcidos” en el número 68 de la revista, que era un especial dedicado a la traducción.





Presentación de Los soles por las noches esparcidos en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles el 21 de noviembre de 2013

Mercè Boixareu y Santiago Montobbio en la presentación del libro
Absurdos principios verdaderos en el Centro de la UNED de Barcelona el 28 de abril de 2011
Foto: Anna Xalabarder

El jueves 21 de noviembre a las 19.30 horas se presentará el libro de Santiago Montobbio Los soles por las noches esparcidos, publicado en la colección de poesía El Bardo, en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, fundada en 1871 y de la que el poeta es socio desde hace muchos años. El acto tendrá lugar en su sede, que está en la calle Leganitos, 10, 1º dcha., en Madrid. La presentación la llevará a cabo Mercè Boixareu, catedrática de Literatura y profesora emérita de la UNED, y que ha sido vicerrectora de la UNED y hasta ahora Directora del Centro de la UNED provincia de Barcelona.

Se ha anunciado la presentación en la web de la Asociación, y también en la Agenda del periódico La Vanguardia, y este anuncio contiene la siguiente descripción de la actividad:

Presentación del libro de Santiago Montobbio Los soles por las noches esparcidos, publicado en la colección El Bardo, en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, fundada en 1871 y que es una entidad histórica y muy representativa de la vida cultural y literaria española, a cargo de Mercè Boixareu, catedrática de Literatura y profesora emérita de la UNED, y que ha sido vicerrectora de la UNED y hasta ahora Directora del Centro de la UNED provincia de Barcelona. La Dra. Boixareu es una gran conocedora de la obra de Santiago Montobbio y ha conducido los actos de presentación de algunos de sus libros que se han realizado en el Centro de la UNED de Barcelona. En esta ocasión y en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, presentará el último libro del poeta. Repasará para ello su trayectoria y reflexionará sobre el conjunto de su poesía, y acto seguido realizará una presentación del nuevo libro con su personal visión del mismo y las apreciaciones que le suscita. Entablará también un diálogo con el poeta, y se llevará a cabo por parte de ambos una lectura de algunos poemas del libro.
Los soles por las noches esparcidos, de Santiago Montobbio. La Vanguardia.


Noticia en la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña 



Manifiesto inicial del humanista en holandés. Traducción y voz de Klaas Wijnsma



STARTMANIFEST VAN DE HUMANIST

De zaak van de woorden die nergens toe dienen,
of om te leven slechts, is een nietige zaak.
Maar als je iedere dag zekerder weet
dat je kransen niet alleen afwijst
maar er ook steeds meer van gruwt,
als je van je al failliete intellect werkelijk geen prostituee
wilt maken die haar borsten of haar ziel verkoopt
aan ieder stiefkind van het geld, of als je eenvoudigweg
weinig nodig hebt en het alleen belangrijk vindt
het leven en zijn treurnis waardig te dragen
zou het beter zijn om vanaf nu te aanvaarden dat je
onvermijdelijk tot eenzaamheid en mislukking veroordeeld bent,
en dat je als lichtend of blind stofje van de sterren
die nietige, belachelijke zaak omarmt,
dat je dit van ganser harte doet en dat in je lege kamer
de woorden van het vuur in as verkeren, elkaar bestormen
en achtervolgen, en in hun eenzame nacht
verkillen door het zeggen van jouw naam.


MANIFIESTO INICIAL DEL HUMANISTA

La causa de las palabras, que para nada sirven,
o para vivir tan sólo, es una causa pequeña.
Pero si cada día sabes con mayor certeza
que no sólo repudias las coronas
sino que cada vez te dan más asco;
si en verdad no quieres hacer de tu ya arruinada inteligencia
una prostituta mercenaria que venda sus pechos o su alma
a cualquier hijastro del dinero o si, sencillamente,
poco necesitas y tan sólo te importa soportar
con dignidad la vida y sus tristezas
mejor será que asumas desde ahora
la inevitable condena de la soledad y del fracaso
y que como luminoso o ciego abandono de estrellas
a esa pequeña, muy ridícula causa ya te abraces,
que del todo lo hagas y que en tu habitación vacía
las palabras del fuego sean ceniza, que se asalten
y persigan, que tengan frío, en su noche
a solas, por decir tu nombre.






Noticia publicada en la web de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña sobre la conferencia de Santiago Montobbio en Amics de la UNESCO de Barcelona

Foto: Anna Xalabarder

Fuente: Asociación Colegial de Escritores de Cataluña


Presentado por Eladi Creuhet y dentro del ciclo Els dijous de la cultura de la mort, el jueves 24 de octubre, en la sede de Amics de la UNESCO de Barcelona, el poeta barcelonés Santiago Montobbio dio la conferencia Sólo la derrota puede llegar a tener forma de plaza, en donde –a través de aquellos poemas de su extensa obra que hablan de la muerte y otros temas sombríos– llegó a la consideración de Salvador Espriu –el poeta de la muerte– cuyo centenario ahora se celebra.

La presentación de Creuhet empezó refiriéndose al endecasílabo perfecto que es el título Los soles por las noches esparcidos, hecho que da idea del don que tiene el poeta para titular sus libros. Este nuevo libro, al igual que el anterior, está publicado en la colección de poesía El Bardo, de la editorial Los Libros de la Frontera.

Montobbio comenzó refiriéndose a la sentencia “Mal escrito. Falta vida” de Jorge Guillén, que en su adolescencia le había impactado porque sentía que era un verso que encerraba una verdad sobre la poesía: ésta ha de nutrirse de la vida. Desde esta máxima, Montobbio se fue acercando al tema de la muerte que, en su opinión, ha de alimentarse de la vida porque para él, como para otros poetas, la vida es también el dolor, la pena, las sombras, la noche y el silencio. La soledad del hombre y su final, que es soledad asimismo. 

La muerte está en los poemas y en las palabras, razón por la que podemos acercarnos a la muerte desde la poesía, porque aquella está en la vida, esa vida que es amor y es poesía. Pero en ella está siempre presente la muerte, creciendo como un niño, acompañándola, lindando con ella. 

Esa muerte fue el puente tendido por Montobbio hacia la consideración de Espriu, que formó parte de sus lecturas adolescentes que lo llevaron a descubrir la poesía. Ni Espriu ni Guillén están muertos para Santiago, ya que su obra permanece sin necesidad de aniversarios; por ello cerró la conferencia con el recuerdo y el homenaje al autor de Primera història d’Esther, quien afirmó en muchas ocasiones que su poesía era una meditación obsesiva sobre la muerte.

Montobbio quiso destacar la conciencia de lengua –y el sentimiento de ella– que hay en su labor y la sustenta: conciencia y deseo de escribir en catalán de un modo casi como testamentario, convencido de que el catalán desaparecería y de que debía dejar constancia de que era una lengua de cultura y en la que se había producido una literatura de una altura idéntica a la de las otras lenguas románicas como el castellano, el francés o el italiano. Esta premisa le llevó a escribir con un rigor y pulcritud extremos en el manejo de la lengua catalana.

Junto al aniversario de Espriu, Montobbio destacó que había tenido lugar el de Bartomeu Rosselló-Pòrcel, cuya muerte fue el motor de cambio de la narrativa, –El Doctor Rip–, a la poesía en la obra del autor de El cementiri de Sinera. También conectó la obra de Espriu con la del conjunto de autores renovadores de la narrativa europea entre ellos el Juan Carlos Onetti de El pozo. Finalizó Montobbio con el anuncio de la publicación en Italia de una antología de las narraciones de Espriu, en traducción de Amaranta Sbardella. La clausura del acto fue a cargo de Eladi Creuhet, haciendo hincapié en el concepto definal-muerte que había expresado Montobbio.


Fotos: Anna Xalabarder

Participación de Santiago Montobbio en el libro publicado en homenaje a Giuseppe Bellini



El 8 de octubre tuvo lugar en el Aula Napoleónica de la Universidad de Milán una “Giornata in onore di Giuseppe Bellini”, con motivo y para celebración del noventa aniversario del notable hispanista italiano. En este acto se presentó el libro Cuando quiero hallar las voces, encuentro con los afectosStudi di iberistica offerti a Giuseppe Bellini. 

Es un libro publicado en papel compuesto en su mayor parte de estudios, como consta en el título. Incluye algunos textos de creación que se presentan antes de los estudios, con obras de Homero Aridjis y Sergio Ramírez entre otros. En esta sección aparece el texto en prosa Gaudí, del poeta Santiago Montobbio.

Este interesante volumen-homenaje puede ser adquirido a través de la página www.edizioni.cnr.it o enviando un email a bookshop@cnr.it

Conferencia de Santiago Montobbio en Amics de la UNESCO de Barcelona el 24 de octubre de 2013

Foto: Anna Xalabarder

El 24 de octubre de 2013, Santiago Montobbio dará una conferencia en lo que es Amics de la UNESCO de Barcelona, la  sede de la UNESCO más antigua de España, dentro de su ciclo Altaveu de les cultures/Altavoz de las culturas.

Poesía de amor y muerte: Los soles por las noches esparcidos


En esta conferencia y a través de un particular recorrido y lectura de los poemas de su último libro, Los soles por las noches esparcidos, publicado en la colección El Bardo, Santiago Montobbio referirá cómo aparecen en ellos algunos aspectos afirmativos –como el amor o la infancia o el carácter santo del arte-, pero también cómo están presentes y se entrelazan como constantes el final, el tiempo, la espera, la nada y muy especialmente la muerte. Esta conferencia será un modo de constatar y acercarnos a la presencia y maneras en que puede aparecer la muerte en la poesía. Terminará con una referencia y una reflexión sobre Salvador Espriu, quien afirmaba que su poesía era una meditación obsesiva sobre la muerte, con motivo del año de su centenario.

Como madura la naranja, el limonero

Foto: Anna Xalabarder


COMO MADURA LA NARANJA, EL LIMONERO.
Como el campo se cumple en su destino.
Así ha crecido mi amor, así
ha germinado desde dentro
y ha tenido su tiempo y su espera
y sus días benignos y también sus lluvias.
Las últimas siempre arrecian. Las últimas
lo han echado a perder. Es una lástima.
Vida ya madura y derrochada, el amor malgastado
hace girar el mundo. Sólo entiendo este motivo.
Otra cosa, si cierta, sería horrible e injusta.
La luz de la vida ha de tener algún destino.
Un corazón entregado ha de ser tierra abierta a la semilla.
Así lo siento y así en el poema lo concluyo.
(El poema exige un final limpio).

(C) Santiago Montobbio
Los soles por las noches esparcidos
El Bardo, 2013


Chiara Bolognese: La poesía pide silencio y soledad: Los soles por las noches esparcidos de Santiago Montobbio (Babab, Madrid, 17 de septiembre de 2013)

Chiara Bolognese. Foto: ACEC

 En Babab.com (Revista de cultura) se han publicado las palabras que la profesora Chiara Bolognese pronunció en la presentación del libro de Santiago Montobbio Los soles por las noches esparcidos en el Aula dels Escriptors de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña, en el Ateneu Barcelonès, el 19 de junio de 2013. 
En el siguiente enlace puede leerse el texto completo en el que Chiara Bolognese participa su lectura  lúcida y vivencial de los poemas de Santiago:

Chiara Bolognese – La poesía pide silencio y soledad: “Los soles por las noches esparcidos” de Santiago Montobbio



Nota de Gaetano Chiappini sobre Los soles por las noches esparcidos (Florencia, 24 de junio de 2013)

Foto: Anna Xalabarder
Querido amigo: recibo sus versos perdidos pero no olvidados en su gran cosecha enamorada… es el amor verdadero el sitio en que se madura su vocación y donde se reconquista en cada instante su palabra… felicito su siempre elegante argumentación en forma de verso, paso entre lo visible y lo invisible de sus ansias, ese deseo o afán que ud. tiene de estar continuamente en un estado de espera… así le veo yo a ud. cazador siempre al acecho del sonido y del ritmo que acompañan su pensamiento de flaneur de poemas… Me anima mucho pensar en ud. que vive su historia en espera del encuentro. Poesía como espera del encuentro con el todo, caras y caminos… así le agradezco no haber perdido mis lecturas como siempre alerta para conseguir la palabra necesaria. Le abraza con entusiasmo

Gaetano Chiappini

Santiago Montobbio en Archives et Musée de la Littérature de la Bibliothèque Royale de Belgique (Bruxelles)

Foto: Anna Xalabarder

Fuente:  Archives et Musée de la Littérature de la Bibliothèque Royale de Belgique


 [Articles de et à propos de] Santiago Montobbio de Balanzó

Résumé
On trouve d’abord un texte de Montobbio (en photocopie, provenant d’un site internet) : "Europa : un café nunca està lejos", prononcé le 25.3.1999 à Paris lors de la table ronde "L’Europe vue par des écrivains", dont le feuillet de présentation est joint (10144/1-2). Suivent des notices bio- et bibliographiques et des extraits de ses œuvres poétiques, tirés du site internet "Catedra Miguel Delibes" (/3). Sont rassemblés ensuite la retranscription de la correspondance qu’il a reçue en 1989-1990 et les photocopies des lettres originales de : Onetti, Sabato, Idea Vilarino, Miguel Delibes, Cela, Carmen Martin Gaite, Carme Riera, Antonio Gala, Pablo Garcia Baena (/4-5). Un autre lot de photocopies de correspondances (années 2005-2006) rassemble cartes et courriers électroniques de : Miguel Delibes, Munoz Molina, Eloy Sanchez Rosillo, Martha Canfield, Rodriguez Padron, Gabriele Morelli à propos du recueil "El anarquista de las Bengalas" (/6). Des extraits de revues sont joints (en photocopie) : Europe plurilingue, n° 24, avril 2002 (/7), avec un "Panorama de la poesia ultima espanola" consacré entre autres à Montobbio (par Jean-Luc Breton) ; un article de Giuseppe Bellini sur Montobbio dans Notiziario, nº 18, "La Pagina", Istituto di Storia dell'Europa Mediterránea, Consiglio Nazionale delle Ricerche-Università degli Studi de Milano, Milano, Novembre 2005 (/8) ; trois articles relatifs au Prix Quijote 2006 (/9) ; un article sur Montobbio dans El Boletin ACEC, n° 67, noviembre-diciembre 2006 (/10) ; un entretien avec Montobbio dans El Ciervo, n° 672, Marzo 2007 (/11).

Selección en prosa de Santiago Montobbio en el Nº 55 de Carátula, Revista Cultural Centroamericana (Managua, Agosto-Septiembre 2013)

Foto: Anna Xalabarder


La revista Carátula, que dirige el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, ha publicado en su número 55 una selección en prosa de Santiago Montobbio. En ella el deslumbrante oficio del poeta levanta el velo de la realidad y nos suspende el aliento y la inteligencia al borde de la revelación.

Selección en prosa de Santiago Montobbio

Reseña de la presentación de Los soles por las noches esparcidos en el Ateneu Barcelonès publicada en el N 54 del Notiziario dell' Università degli Studi di Milano. Luglio 2013

Foto: Anna Xalabarder
Lo scorso 19 giugno presso l’Asociación Colegial de los Escritores de Cataluña dell’Ateneu Barcelonès si è svolta la presentazione di Los soles por las noches esparcidos , l’ultimo libro del poeta Santiago Montobbio, incluso nella collezione di El Bardo dell’editrice Los Libros de la Frontera. Hanno accompagnato il poeta il gior-nalista de La Vanguardia, Rafael Lozano, le ispaniste Laurie-Anne Cathala e Chiara Bolognese, il traduttore olandese Klaas Wijnsma.

La presentazione si è svolta in un clima di amicizia, affetto edesiderio condiviso di festeggiare il nuovo “nato” della produzione montobbiana, un testo che segueed arricchisce la precedente produzione.

Lozano, amico da sempre del poeta, ha moderato l’atto. La prima ad avere la parola è stata Laurie-Anne Cathala, che ha letto un profondo studio accademico incui ha riflettuto sull’importante funzione dell’immagine della morte, come passo verso una nuova fase della crezione letteraria, e ha sottolineato la forza con cui è tornata l’ispirazione a Montobbio,paragonandola a un diluvio che si produce dopo tanti anni di siccità.

 Al suo intervento è seguitoquello di Chiara Bolognese, che ha commentato la difficoltà che incontrava al voler separare il poeta Montobbio, dall’amico Montobbio in quanto ogni sua parola è intrisa di poesia e l’uomo e il poeta non si distinguono. Ha poi sottolineato i temi principali del libro e si è particolarmente concentrata sulla scrittura, vista dal poeta come l’unico modo di salvarsi dal mondo oscuro che lo circonda.Wijnsma ha spiegato al pubblico come e quando è rimasto folgorato dalla poesia di Montobbio e ha illustrato le ragioni del suo forte desiderio di tradurla. Ha anche letto un testo in olandese e, nono-stante la difficoltà della lingua, tutti hanno potuto percepire la musicalità del poema. Infine, Lozanoha intessuto un interessante dialogo-intervista con il poeta, centrato, soprattutto, sul tema della crea-tività poetica e dell’intimismo di alcuni testi. L’atto si è concluso con la lettura di alcuni poemi delnuovo libro, scelti dai tre esperti e dallo stesso poeta.

Puede accederse directamente a esta reseña en el sitio web del Centro Benedetti de la Universidad de Alicante, aquí.

La Asociación Colegial de Escritores de Cataluña publica dos entrevistas a Santiago Montobbio.

Foto: Anna Xalabarder
En su sección de Entrevistas, la ACEC (Asociación Colegial de Escritores de Cataluña) ha publicado dos recientes entrevistas realizadas a Santiago Montobbio: la llevada a cabo en Radio UAB (Universitat Autònoma de Barcelona) por Tamara Atienzar y Anna Ascencio y la muy reveladora entrevista capotiana que publicara Toni Montesinos en su blog.


“Podemos encontrar la poesía al doblar la esquina”
17/07/2013

El 17 de abril de 2013, Santiago Montobbio, socio de la ACEC, fue entrevistado por Tamara Atienzar y Anna Asencio en la radio de la Universitat Autònoma de Barcelona. Tamara Atienzar ya había entrevistado al poeta para Ràdio Sant Cugat con motivo de la presentación de La poesía es un fondo de agua marina en el Espai Lluís Ribas, y la lectura que se dio allí del texto El mar, la poesía y la pintura.

En esta entrevista en la radio de la UAB, el escritor responde a cuestiones esenciales como lo que representa para él la obra que rompió 20 años de silencio creativo (La poesía es un fondo de agua marina), la sensación que tenía al ver que rompía ese silencio, el porqué empezó a transformar –como sucede en muchos de sus poemas– elementos cotidianos en poesía y, además de en estos elementos de la realidad, en qué se inspira normalmente cuando escribe.

Al escritor se le pregunta también por los recuerdos que le vienen al escuchar versos de uno de sus poemas preferidos, el soneto Enrique Banchs de Borges, y se invita a los oyentes a acudir a la presentación de su nuevo libro, Los soles por las noches esparcidos, que tuvo lugar en el Ateneu Barcelonès el pasado 19 de junio.



“Las palabras son del hombre”
17/07/2013

Toni Montesinos ha realizado una entrevista capotiana a Santiago Montobbio y la ha publicado en su blog Alma en las palabras. Así dicen sus líneas de presentación. En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló Autorretrato (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez.

Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora –extraídas en su mayor parte– forman la siguiente entrevista capotiana, con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Santiago Montobbio.

Entrevista íntegra

Santiago Montobbio y Los soles por las noches esparcidos, por María García Esperón

Foto: Anna Xalabarder

ESCRIBO SOBRE ESTE ACANTILADO DE TU RECUERDO O SOBRE EL ÚLTIMO MAR DE MI NOSTALGIA. Escribo hacia ti y con la sombra a cuestas, o escribo triste, o escribo libre y sin dirección precisa pero hacia la vida y hacia ti y hacia la única vida que eres tú para mí, una vida secreta y última, la más verdadera, la más honda, la más fresca.
Santiago Montobbio. Los soles por las noches esparcidos.


Santiago Montobbio ha publicado su más reciente libro en la colección El Bardo de Barcelona. Los soles por las noche esparcidos es, como el anterior, La poesía es un fondo de agua marina, un misterio en que los lectores de habla española en el siglo XXI pueden atestiguar cómo el mundo, su mundo, nuestro mundo, está floreciendo en la palabra de un poeta.

Santiago tiene una formación lectora exquisita, pero sus poemas no surgen de los libros, ni de las escuelas, ni de los grupos... Los poemas de Santiago brotan de su interior, como las religiones reveladas han nacido del interior del hombre. Manan sin cesar en estos dos libros, estrellas gemelas que recogen la respiración poética de su autor en 2009 y que constituyen desde muchos puntos de vista un momento auroral en la poesía.
En la Poesía.
En esa que es la otra cara de la Profecía, que nos vuelve antiguos peregrinos de verdad, que nos esculpe un futuro de sentidos, que nos lleva a leer los versos en la página como un friso sagrado en el que puntos y comas y vocales todas son oráculo.

Oráculo. Lugar de la palabra. Los libros de Santiago poseen esa connotación de necesidad. Necesitamos leerlos. Como el poema de Parménides o los versos del Dante o los poemas de Borges o Muerte sin fin de Gorostiza. Porque son la verdad. Porque nos hipnotizan e inician en realidades trascendentes, porque nos guían por delicados laberintos, porque nos llevan al infierno sin dejar de arder en el amor que mueve al sol y a las estrellas.

Hay quienes dicen que Montobbio es un gran poeta. Hay quienes dicen que Montobbio es el poeta del siglo XXI. A él no le importa ni el "un" ni el "el" porque su definición no es lógica sino infinitamente más rica que la lógica, porque está situado en la boca de la fuente del logos o él mismo es esa fuente y lo supo verso a día en esos días y esos versos de 2009 en el que todo momento fue para él poético y así quedó escrito.

El último poema de Los soles por las noches esparcidos es el número 437. Pero son 438 poemas. El último, el 438, se encuentra en la mitad del libro sin que esto constituya un artificio literario, pero sí un certero golpe de infinito. Es el último poema, escrito el 24 de abril de 2009, pero no escrito (aunque brotado) el 21 de marzo. El arte es misterioso, ha dicho Santiago. La música es la misteriosa forma del tiempo, ha dicho Borges. Y en estos libros gemelos el poeta  le ha dado al tiempo su forma misteriosa en la música clara y sencilla de su habla.

Decían muchos en los años noventa del siglo pasado que este, el XXI, sería espiritual o no sería. En un horizonte desesperanzado donde la superficialidad se marida con el culto al dinero, desde el fondo de su agua marina hasta las estancias nocturnas donde arden soles apasionados y divinos, la poesía de Santiago Montobbio nos destina al Amor y a la Belleza. Nos humaniza y escucha y nos hace hablar, amar y dolernos. Porque la poesía de Santiago Montobbio es humana con mayúsculas y nada de nosotros le es ajeno. (María García Esperón)



Entrevista capotiana a Santiago Montobbio en Alma en las palabras.

Foto: Anna Xalabarder
Fuente: Alma en las palabras. El blog de Toni Montesinos

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (enLos perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Santiago Montobbio.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
En cualquier sitio, si pudiera escribir, que es una forma de la dicha. Así me sale de pronto decirlo. Pero luego pienso que la vida tiene sus formas y nosotros sus preferencias, una manera de elegir –si nos dejan– y sentirnos bien en ellas. Así viviría en un pueblo junto al mar, como en el poema de Gil de Biedma. En un pueblo o en una ciudad, o en el campo pero ya cerca del mar, del Mediterráneo que a veces he dicho que sigue siendo de color de vino como en los hexámetros de Homero, o al menos así es para mí, tan nuestro lo siento y tan mío, mare nostrum y verdadera cuna, auténtico nacimiento de nuestra cultura y también y aún más, con ella, de una manera de sentir, percibir y realizar la vida. Cualquier sitio del Mediterráneo sería un sitio mío. Allí podría y elegiría vivir, porque así lo sentiría.

¿Prefiere los animales a la gente?
¿Qué hay de animal en el hombre? ¿Y cómo un animal puede estar cerca del hombre, representarlo casi? He visto una mirada profundamente humana en algún perro. Se me ha hecho notar la presencia de animales en mis poemas, cosa de la que yo no era muy consciente pero que pienso que entre otras cosas están con valor de símbolo y representación, mujeres con rostro de tortuga y otras figuras que hay quien podría estudiar –y algo se ha hecho en la manera en que en un libro de conversaciones se me ha preguntado por ellos–. Pienso que están como símbolo, y eso quiere decir en sí mismos y más allá de sí mismos. También como una posible representación del hombre. Pero son maneras de decir al hombre, y en este sentido, lo que me interesa, o de lo que hablo es del hombre –que por otra parte es también un animal, y no hay pues en mi sentir o manera de representarlo una frontera o distancia tan tajante. Pero sí: las palabras son del hombre. Del alma. Y hacia él van, se dirigen. Así creo que son las mías. Y, en este sentido, el animal es el hombre o sirve al hombre y a su representación en mis poemas, en mis palabras. Aunque los sienta cerca –a animal y hombre, y así estén en ellos. Pero, en cuanto a estas palabras que escribo, o que ha de escribir el escritor o el poeta, recuerdo ahora la sentencia de Machado: “El que no habla a un hombre, no habla al hombre; el que no habla al hombre, no habla a nadie”. Hay que dirigirse y apelar no sólo al hombre sino a lo más noble que tiene el hombre y que es su conciencia, ni que sea para herirla o sacudirla, hacerla vibrar en su raíz, convulsionarla.

¿Es usted cruel?
No. Pero el arte es una manera de hurgar en las heridas. Creo que también lo he dicho, pero lo explico y lo repito, porque siento que en ello hay una forma de masoquismo, claro, pero también de indagación en el dolor y búsqueda de la verdad. Pero de y en uno mismo. Así una vez hice notar que quien quedaba mal en mis poemas siempre era yo. Quería decir –y creo que puedo sostenerlo– que si a veces hay crueldad o conmiseración o una ironía hiriente es siempre hacia mí mismo y no hacia los demás. A los demás se les desea –les deseo yo en mis poemas, también es verdad– siempre bien. Y en estos poemas es a mí a quien hiero, a quien palpo, ausculto, registro, tomo el pulso. En quien busco y en quien indago. En quien exploro. Y si en esta aventura del arte hay cierta crueldad –y creo que la hay, pues es, sí, como decía, un hurgar en las heridas– la hay siempre hacia mí mismo. Al menos es así en mi caso.

¿Tiene muchos amigos?
“La amistad es fuerza y pasión de la vida”, dice uno de mis poemas, y también que “Yo soy amigo, amigo me he sentido/ desde niño”. Y así es. Creo que la amistad es un don, y uno de los más altos regalos de la vida, y hay que estar predispuesto a ejercerla y saber cultivarla. Desde este sentir, y con esta concepción, soy una persona que ha tenido y tiene muchos amigos, y he sido y soy feliz de tenerlos. Pero –como también aparece en mis poemas– la amistad tiene sus sombras, sus falsedades y hasta sus traiciones, que pueden causar un gran dolor, precisamente por la fe que tenemos en ella y el gozo con que la vivimos.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
No busco una cualidad especial en mis amigos, porque las personas son distintas, y así por lo que a mí respecta les dejaría y pediría que fueran ellos mismos. Pero también, al serlo, que fueran personas honestas y tuvieran lealtad, fueran leales en tanto que personas y amigos, con ellos mismos y conmigo. Esta es una cualidad o exigencia que con el tiempo empieza a hacerse cada vez más insoslayable.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
La vida parece a veces ya que no es nada más que una cadena de decepciones, y no escapa a ello la amistad. Que un amigo te decepcione duele especialmente, por la fe que tienes en la amistad y el valor que le das. Pero pasa, te parece que a veces pasa continuamente, y que por tanto la amistad no escapa a este deterioro y degradación constante que se da en la vida. Y duele más. Lo decía y daba sus razones. También por ello contestaba en la pregunta anterior que una cualidad que se hace cada vez más insoslayable en lo que consideras como un amigo y requieres para tenerlo como tal es la lealtad.

¿Es usted una persona sincera?
Sí, soy sincero, en el sentido de que tengo unas convicciones hondas, y actúo conforme a ellas y a mis sentimientos. No abjuro de ellas y adecúo mi comportamiento a este sentir y estos pensamientos. En mi vivir soy fiel a lo que siento y creo. Pero esto no quiere decir que sea una persona a la que le guste decir inconveniencias, o no sepa callarse algo que, aunque lo piense, crea que a la otra persona puede desagradar o resultar molesto. Porque en la vida hay que callar. Hay que callar sin traicionarse. Es necesario el silencio, que no implica siempre –como dice el dicho– un asentimiento. Hay silencios profundamente desaprobatorios. Hay silencios, también, que sólo callan y no te significan o explicitan tu pensar, que quizá molestaría o heriría, y por eso lo callas. Creo que se puede ser una persona sincera y a la vez no tener ningún deseo de herir a nadie con tus opiniones o pensamientos. Un artista ha de ser sincero, consigo mismo y con su arte, y es normal –me parece– que tenga la sinceridad como un valor esencial y norma de conducta. Pero también hay que convivir. Mi padre recordaba a veces una de las frases célebres de Pi i Sunyer, porque le gustaba y yo la recuerdo porque también me gusta y la encuentro llena de sentido: “Dicen que el que calla otorga, pero yo pienso que el que calla no dice nada”. 

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
En escribir, leer, pasear, charlar con los amigos, escuchar música. Disfrutar del campo, del mar. De los recovecos de mi ciudad. Y también en no hacer nada.

¿Qué le da más miedo?
Me da miedo la oscuridad que hay en el hombre.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La estupidez me escandaliza, pero me asombra. A veces parece infinita, adjetivo que la Biblia aplica al número de estultos. Como la maldad. La maldad asombra y hiela por extemporánea y, casi, por irreal, por la sensación de irrealidad que da, quiero decir, ya que sé muy bien que puede no haber nada más real. A uno le escandaliza o asombra lo que siente muy lejano a él y casi no concibe porque él jamás haría, y ni pensaría en ello. Y así está la maldad y la estupidez y la mezquindad y la ruindad, la envidia o el egoísmo, la soberbia, la fatuidad. No sé si me escandalizan –aunque me asombran, en el sentido de que aunque las sepas tan ciertas te parece que no aprendes nunca, y ante alguna de sus manifestaciones te vuelves a asombrar–, porque sé que son verdad y están en la vida y hay que soportarlas, vivir con ellas. También asombra la vida en su regalo. Asombra la generosidad y la verdad, el corazón abierto, el reconocimiento del valor ajeno, la ayuda, la acogida. Pero estas fuerzas positivas y enaltecedoras de la vida asombran pero no escandalizan. Por suerte, en la vida hay también asombros que no provienen de motivos oscuros.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
N.B. Recibí por la tarde la invitación de Toni Montesinos a contestar la entrevista capotiana y le di una ojeada a su cuestionario. A media noche me desvelé y, para conjugar el insomnio, retomé la novela que tenía entre ojos y manos. Pero me acordé de pronto de alguna de estas preguntas y me puse a contestarlas de madrugada. Lo hice sin ir a buscar el cuestionario ni tenerlo delante. Por esto contesté, por ejemplo, dos preguntas de manera conjunta. Ya por la mañana, y con el cuestionario en la mano, me puse a contestar las restantes. Soy aplicado, y quise contestarlas todas; lo soy, sí –aplicado–, pero no tanto, y así tenía en mis manos y ante mi vista el cuestionario, pero no miré las respuestas que escribí de madrugada. Y por esto ha pasado con lo que me encuentro. Porque ahora veo que una pregunta –ésta– la he contestado dos veces. Son dos respuestas distintas en dos momentos distintos –la madrugada y la mañana–, y las dos fueron sinceras y sentidas cuando las escribí. Por esto quiero dejarlas como están y no hacer ningún refrito ni componenda con ellas. Fieles al impulso del corazón en dos momentos distintos, transcribo tal y como las escribí en ellos las dos respuestas a esta pregunta, la de madrugada y la de la mañana.
Respuesta de madrugada:
Me dedicaría a respirar, o a pasear, o a no hacer nada. A sentir así la vida. De hecho es así como yo escribo. Escribo como quien anda o quien respira. Creo que hasta lo he dicho en un poema. Como quien anda o quien respira, sí, y también como quien no hace nada. Es un gozo escribir, y por esto no lo concibo como un trabajo sino que es algo que vivo de un modo muy distinto, y podría decir por ello que lo siento más cerca del placer de sentirte vivir y casi no hacer nada –de no hacer nada más que vivir, sentir que por esto y así escribes.
Respuesta de la mañana:
No he decidido ser escritor: se me ha impuesto. De haberlo podido decidir, quizá habría decidido hacer otra cosa. Pero en arte hay que hablar, más que de decisiones, de imposiciones. Quiero recordar a este respecto unas palabras de Manuel Altolaguirre: “El verdadero poeta nunca es voluntario sino fatal”. No obstante, puede decidirse, o, mejor, sentirse que se ha de escribir (mi sentimiento es éste, más que el de ser escritor o menos aún el de querer serlo), y que la vida te lo impida y ponga dificultades para así hacerlo. Sentir violentado tu destino –que es un destino que se ha de cumplir en hacer arte– causa un gran sufrimiento, y vuelve oscura la vida. Pero, como no se decide ser escritor, sino que se siente que has de serlo, y la vida puede a ello ponerle trabas y dificultades, puede darse una situación amarga y que sea difícil de llevar. Hace entonces uno lo que puede. Esto es lo que hace y debe hacer el artista muchas veces, en ocasiones gran parte de su vida –o toda–, y entonces lo que ha de hacer, lo que habrá hecho –como se me pregunta– es procurar conjugar la necesidad irrenunciable de hacer arte con la de otras imposiciones que precisa para vivir, hacer el arte que pueda en estas condiciones difíciles y cumplirse del modo que mejor logre su destino de artista. Y en esta tesitura –que es, por otra parte, tan común– el artista puede preguntarse o se pregunta muchas veces qué ha de hacer, o, mejor, qué puede hacer.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Andar.

¿Sabe cocinar?
No, pero sé escribir, o quizá, simplemente, escribo. Lo que quiero decir lo dice Adolfo Bioy Casares en unas palabras que me agradan especialmente: “Nadie tiene recetas para escribir bien; podrá tenerlas para evitar determinados errores. (…) A lo mejor ustedes dirán que estos son consejos menores, consejos de cocinero. Lo que pasa es que escribir se parece a cocinar. Yo siempre quise saber algo de cocina, porque suelo imaginarme en un lugar solitario y tener que valerme por mí mismo, y me alarma pensar que no sé nada, porque saber escribir (si realmente sé) equivale acaso a la ignorancia universal en cuestiones prácticas. Entonces pido recetas, pregunto: ¿”Cómo se hace tal plato?” Me contestan: “Es muy fácil. Pones tal cosa y tal otra, en cantidad suficiente”. ¡Cantidad suficiente! ¿Qué es cantidad suficiente? A lo mejor escribir bien consiste en saber, en todo momento de la composición, cuál es la cantidad suficiente”.

Si el Reader’sDigest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A alguien anónimo.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Amor.

¿Y la más peligrosa?
Dolor. Aunque no tienen por qué estar tan lejos ni disociarse. Si la memoria no me falla, leí muy joven en una novela de Baroja que era lectura escolar algo así como que los poetas riman amor con dolor. No sé –porque no lo recuerdo– si lo decía como una señal de su simpleza, o de su elementalidad, o con ironía, pero la verdad es que amor y dolor comulgan y se conjugan, se complementan y consumen y pueden a veces no darse el uno sin el otro. Y empeñamos en esto la vida. Ya lo dijo Catulo en un verso que es una sentencia y pensamiento y resulta como una condensación de vida y también muy moderno, como hoy escrito: “Odio y amo. ¿Por qué es así, me preguntas?/ No lo sé, pero siento que es así y me atormento”. Así aparecen amor y dolor con frecuencia en mis poemas, como fuerzas que se unen o se necesitan, o simplemente se dan, se pueden dar juntas. Yo hablaba de amor y dolor, y Catulo de amor y odio. Sé que no es lo mismo, pero lo he recordado por la fusión de contrarios que también supone y la consunción que en ella ve y siente. Yo pensaba en el consumirse en esa conjunción de las dos fuerzas o elementos, y él en que el que así sea le atormenta. Pero sí: yo hablo de dolor. Digo dolor, y podría decir muerte, y decir algo de similar sentido. Porque la muerte está en la vida. También el dolor, que es vida. Aunque la desgarre, también le da profundidad y peso, y fuerza, y es fuente de sentir y de creación. No me podrán quitar el dolorido sentir, ¿no? Y desde ese sentir se crea. Desde ese dolor. Y ese amor.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
No.

¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Evangélicas, es decir, antiguas: amar al prójimo como a ti mismo. De ese amor y respeto sí saldría una política con la que comulgaría.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
No sé si podría ser otra cosa. Bueno, no podría, y ya está. Y por esto no pienso en ello. Recuerdo la belleza con que Borges se expresa en su célebre texto “Borges y yo”: “Spinoza entendió que todas las cosas quieren perdurar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que algo soy)”. Lo he recordado, digo, por la belleza, porque en ese momento Borges no se refiere a lo que se me pregunta sino a la cuestión del tiempo y la identidad y también la de la permanencia y la perdurabilidad. A mí se me pregunta por un deseo, el deseo de ser otro, y qué me gustaría ser en ese caso. Por mi parte, y en este sentido, puedo decir que me resigno a ser Santiago Montobbio. Quizá no tengo imaginación a este respecto, pero es el único sentimiento que tengo y no pienso en otra cosa. No pienso ni he pensado nunca en ser algo o alguien distinto a quien soy. Claro que, ahora que lo pienso, estoy refiriéndome a que me resulta muy ajeno el deseo o sentimiento de querer ser otra persona, que nunca he tenido. Pero la pregunta dice otra cosa, y quizá esto, como mero deseo imposible o como quien echa una campana al vuelo, me permitiría dejar más libre la imaginación y así podría decir que me gustaría ser agua, viento, fruta, sombra en el verano, río, siesta, árbol, nube, mar y que el agua que dije fuera agua de mar, y las olas en la arena y el cielo sobre el mar y montaña y pradera y sembrado, valle, hoja de otoño, bosque, fronda, campo. Lo que el corazón sueñe y la pregunta permite. Lo que con palabras también escribes. Porque escribes para ser, y eres tú mismo cuando escribes –y de un modo como no lo eres en ningún otro momento–, pero en el escribir están también los sueños y los deseos y los temores y las esperanzas y entre ellos algunos podrían tener la forma de las cosas que he dicho.

¿Cuáles son sus vicios principales? ¿Y sus virtudes?
Tengo pasiones. No creo que las pasiones sean vicios. Hay quien ha definido el escribir como una manía o un vicio –y un oficio. Yo creo que es una pasión, la pasión de escribir. Y la pasión de vivir. Pero vivir es también una urdimbre de costumbres y de ritos, más que de vicios, que van anudándose en los días y dándoles su ritmo, su medida. Y en la pasión de escribir y de vivir. Creo que a una persona honesta le ha de ser difícil encontrarse sus virtudes y decirlas. No quiere esto decir que no tenga conciencia de su valor, o como comento –digamos– de sus características. Pero pienso en algo que está en consonancia con lo que decía de que quien siempre queda mal en mis poemas soy yo, y es que la propia estima no es algo, al menos en mi caso, que pase por delante, o a lo que dé preferencia. Disfruto enormemente con los logros de los otros, así sé vivirlos. Ahora que lo pienso, esto quizá es una virtud. Pero tengo que pensarlo. Porque las propias virtudes, para el hombre honesto, están escondidas, o así me lo parece o siento, y tendría que preguntarse por ellas. Las virtudes hay que buscarlas, uno siente que tendría que parar a pensárselas y buscarlas. En y junto a este sentimiento pienso ahora, como digo, que hay una virtud. Dice una virtud. Y supongo que podría decir más, si siguiera en esa busca y esa pregunta. Sí. Creo que si me molestara y tuviera ganas, podría preguntarme por mis virtudes y que quizá hasta encontraría alguna. También que acaso para otros estas virtudes serían defectos. Porque creo que, en todo caso, más que de vicios, podría hablar de defectos, y también, como ahora apunto, no hay que olvidar que auténticas virtudes –la lealtad, la honestidad, la generosidad, la misma bondad– en el carácter o comportamiento para muchos en el fondo son –lo digan o no– necedades o tonterías, torpezas que dificultan la vida. También así entiendo estos defectos de que hablo, defectos morales, digamos, que hasta pueden ser virtudes, e incluiría también los defectos de estilo –que son características. Y, en cuanto a ello, recuerdo ahora un poema de mis 20 años e incluido en mi primer libro,Hospital de Inocentes. Se titula “El día menos pensado” y dice así: “Sabes que no soy amigo de juramentos ni promesas/ pero sí me has oído decir con insistencia/ que el día menos pensado voy a procurar/ olvidarme la inocencia y la ternura/ sobre el mostrador de cualquier casa de empeño./ Pero jamás conseguí inquietarte, o así lo sospecho./ Porque sabes que soy terco y mucho más/ en lo que concierne a mis defectos./ Entre esos dos aún sigo viviendo”.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Mi vida son imágenes. Estoy lleno de imágenes. Y las digo. Cada vez que escribo un poema o una prosa me ahogo. Escribo, quiero decir, de un modo último, como si fuera mi último respiro. Las imágenes de esos ahogos están en mis poemas. Es lo que puedo responder, y de lo que cabe deducir que me he ahogado muchas veces y el ahogo resulta para mí una experiencia común. Porque, si pienso en tu pregunta, debo decir que mis poemas son los poemas de un ahogado. Los he escrito así.

Los soles por las noches esparcidos en La nave de los locos.

Santiago Montobbio en la Casa de l'Ardiaca en el barrio gótico barcelonés
Para anunciar la publicación del nuevo libro de Santiago Montobbio, Fernando Valls ha publicado un poema de Los soles por las noches esparcidos en su blog La nave de los locos:

Crónica de la presentación de Los soles por las noches esparcidos en el Ateneu Barcelonès en Revue d’art et littérature, musique (Francia)

Foto: ACEC

Se ha publicado en su integridad la crónica que de la presentación en la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña de Los soles por las noches esparcidos ha escrito la profesora de la UNED María Luisa Ordóñez en Revue d’art et littérature, musique.

Los soles por las noches esparcidos del poeta Santiago Montobbio - María Luisa Ordóñez

Klaas Wijnsma: Relato de mi iniciación a la poesía de Santiago Montobbio (Revue d’art et littérature, musique, Francia)

Klaas Wijnsma en la Casa de l'Ardiaca en el barrio gótico barcelonés

Con este título se ha publicado una adaptación de las palabras pronunciadas por Klaas Wijnsma en la presentación del libro de Santiago Montobbio Los soles por las noches esparcidos en el Aula dels Escriptors de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña, en el Ateneu Barcelonès, en Revue d’art et littérature, musique (Francia). Se ha publicado también en esta revista el poema que se leyó en este acto, el poeta en idioma original y Klaas Wijnsma en su traducción al holandés.

Santiago Montobbio y Klaas Wijnsma

Transcribimos en El poema es todo tanto la adaptación de las palabras de Klaas como el poema con su traducción al holandés y con ello la huella de un encuentro creativo en la universalidad de la poesía de Santiago Montobbiio.

Relato de mi iniciación a la poesía de Santiago Montobbio - Klaas Wijnsma

Cada viernes llego a casa muy tarde, a la una de la noche, después de unos talleres de traducción literaria tan inspiradores que muy pocas veces consigo conciliar el sueño inmediatamente, y el 15 de febrero 2013 no era una excepción. Decidí leer poesía española en la red. En el sitio web que consulté (http://www.poesi.as/siglxx.htm) un tal Santiago Montobbio era el último poeta mencionado bajo el siglo XX. Comencé a leer, y no podía dejarlo hasta las cinco de la madrugada. La hondura y el ritmo, la sinceridad y la belleza de los poemas me habían hechizado. Y no eran solamente unos poemas que tenían este efecto en mí, sino la mayoría. Era emocionante.El día siguiente comencé a traducir el primer poema, ’Sólo un nombre podría llevar la dedicatoria’. Seis semanas después, habiendo traducido unos quince poemas y sintiéndome capaz de traducirlos, contacté con el poeta. Consciente de que él no entendería ni una pizca del holandés, no obstante leí, por Skype, mis traducciones, para que Santiago pudiera comprobar que yo había conseguido mantener el ritmo del original. Fue un experimento muy interesante, que repetimos el poeta y yo ante los asistentes a la presentación del nuevo poemario suyo con el poema ’Los trabajos que me ha dado el despedirme’ (’De moeite die het me kostte om afscheid te nemen’).

Siendo socio del Círculo de poetas en Deventer, la ciudad donde vivo, en mayo leí por primera vez una traducción, la del ’Manifiesto inicial del humanista’, y ha sido un éxito. Espero publicar una selección de la obra de Santiago Montobbio en una revista literaria en los Países Bajos.
La traducción, sobre todo de la poesía, es duro trabajo, pero estoy convencido que los Países Bajos y Flandes merecen la obra de Santiago Montobbio.

Klaas Wijnsma, Deventer, Países Bajos

(Adaptación de las palabras leídas en la presentación del libro de Santiago Montobbio Los soles por las noches esparcidos en el Aula dels Escriptors de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña, en el Ateneu Barcelonès, el 19 de junio de 2013)

LOS TRABAJOS QUE ME HA DADO EL DESPEDIRME

En los ojos y otros muertos lento pesa
el mundo o el cansancio. Y quisiera ya
olvidarlo simple, cegarme fiero y un todo adiós
decir lleno de noches o de ahogadas piedras o mendigos
que no guardasen rabia
hacia los infames engaños
con que en las mañanas del sonido ingenuos
habitable creímos esta vida. Pero del último adiós
hace ahora tiempos tan antiguos
como el de los enterrados amores de las playas
y sé que no puede haber ya piedra o noche
que mis mendigos no hayan con ahínco
infinitamente carcomido. Porque lo que me ha dado más trabajo
siempre ha sido el despedirme. Pero aún así,
desvelado por los derrotados cafés
en que acaba convirtiéndose el ir y venir
de la soledad al miedo, sin saber bien qué
en la nada persiguiendo aún sigo.

DE MOEITE DIE HET ME KOSTTE OM AFSCHEID TE NEMEN

Op de ogen en andere doden drukt gestaag
de wereld en de vermoeienis. En ik zou dat graag
eenvoudigweg vergeten, woest mijn ogen sluiten en een volkomen
vaarwel uitspreken vol nachten of verstikte stenen of bedelaars
die geen woede koesteren
omtrent het infaam bedrog
waardoor wij naïevelingen ’s ochtends door het geluid
geloven dat dit leven leefbaar is. Maar sinds het laatste afscheid
is er nu evenveel tijd verstreken
als sinds de weggeborgen vakantieliefdes
en ik weet dat er geen steen of nacht meer over kan zijn
die niet eindeloos en onverdroten door mijn bedelaars
is aangevreten. Want wat me altijd de meeste
moeite heeft gekost was het afscheidnemen. Niettemin,
klaarwakker door de aftandse cafés waar het zwalken
tussen eenzaamheid en angst uiteindelijk op uitdraait,
blijf ik voortgaan, zonder goed te weten
wat ik nog najaag in het niets.

Santiago Montobbio

Santiago Montobbio
Foto: Anna Xalabarder

Volvió a escribir

después de 20 años de silencio. Entonces Ernesto Sábato, Miguel Delibes, Juan Carlos Onetti y Camilo José Cela describieron su poesía como honda, misteriosa, envidiable.
Es Santiago Montobbio (Barcelona, 1966) de esa estirpe de poetas que cosechan el misterio en la cotidianeidad, que se transportan con ligereza a ese otro lado donde está la sombra alumbrada y vuelve sembrado de palabras tan sencillas como poderosas, tan sobrenaturales como humanas.
(María García Esperón)